¿Tu necesidad de controlar te produce ansiedad?

Si te ocurre esto, es probable que sientas seguridad y satisfacción cuando las cosas van sobre ruedas, pero... cuándo no es así ¿cómo te sientes?
Para entender mejor todo esto empecemos por el principio:
¿Sabes qué se esconde detrás de la necesidad de controlar? Una sensación interna de seguridad ante la incertidumbre.
¿Para qué esta necesidad de controlar?
La incertidumbre vital inherente al hecho de vivir y desear, nos lleva a comprobar que muchas veces las cosas no salen como queremos y esto nos puede frustrar y producir dolor. Ante esta realidad, nuestra mente intenta encontrar formas para hacernos sentir a salvo y para lograr que a pesar de variables desconocidas e inesperadas, las cosas salgan según lo previsto y nos sintamos seguros y tranquilos ante la incertidumbre. De este modo, tu psique aplica técnicas de control de las que puedes ser más o menos consciente, como por ejemplo:
- Intentar adelantar mentalmente acontecimientos para hacer un barrido por las diferentes posibilidades que pueden suceder y así sentir que pase lo que pase, vas a tener herramientas para afrontar cada situación y salir airoso. Esto en principio, puede hacerte sentir seguro pero el precio que pagas es alto puesto que querer abarcar todas las variables genera tensión emocional y ansiedad.
- Llevar una especie de registro mental de situaciones similares que te han frustrado con anterioridad y preocupándote en exceso para evitar que ocurra eso que temes, de este modo, logras hacer de una situación imprevisible y que no sabes cómo va a ser, algo previsible y ante lo que intentas saber y controlar cómo responder, lo cual te lleva a ver las cosas del mismo modo o de una forma muy parecida para sentirte seguro.
- Analizar y repasar cada paso que das de forma meticulosa para asegurarte bien la jugada, y así con cada movimiento para no dar pasos en falso que te puedan perjudicar.
- Evitar concienzudamente determinadas situaciones para asegurarte de que estás a salvo y no te va a ocurrir nada desagradable.
- Montar en cólera, disgustarte y enfadarte, intentando manipular al otro para conseguir que ocurra lo que deseas.
¿Qué te ocurre cuando haces esto?
Ante esta necesidad de controlar, por un lado aumenta tu nivel de ansiedad puesto que estás en alerta para intentar tener la situación bajo tus mandos, lo cual aunque a un nivel inconsciente te ayude a sentirte tranquilo y seguro, en otro plano más consciente, te genera intranquilidad y angustia porque por mucho que quieras, muchas veces las cosas no salen como esperas y aunque salgan como quieres, siempre habrá algún factor que se te escapará y no podrás controlar.
Además, como te comentaba en un punto anterior, te cierras a la experiencia de vivir cosas nuevas porque la lectura que realizas acaba pasando por filtros que ya conoces y que para estar tranquilo los repites, dando respuestas cerradas. Por ejemplo, puedes encontrarte con pensamientos del tipo:
- "Mañana veré a mi amigo fulano, pero me da mucha flojera ir porque seguro que me siento incómodo cuando esté con él, siempre acabamos discutiendo."
- "No tengo ganas de ir a la fiesta porque habrá mucha gente que no conozco y seguro que en cuanto llegue ya tendré ganas de irme porque no sabré de qué hablar ni qué decir...".
- "Me ha llamado mi jefe para hablar conmigo y seguramente quiera decirme algo negativo o a lo mejor me quiere despedir."
- "Tengo que presentar un trabajo y lo he preparado todo muy meticulosamente, repasando de una forma exhaustiva todas las variables y revisado varias veces para asegurarme que está todo perfecto y que no me puedan decir nada malo."
- "Quiero que haga sol el día de mi cumpleaños porque si llueve no voy a poder disfrutar".
- "Me voy de viaje y quiero tener todo controlado para que salgan las cosas según lo previsto".
- Etc.
Esta necesidad de controlar, lejos de abrirte y permitirte descubrir cosas nuevas, te cierra a lo de siempre y te acaba generando un alto nivel de Ansiedad.
¿Cómo puedes solucionarlo?
Darte cuenta de que te ocurre esto es el primer paso para empezar a cambiarlo.
Puede ayudarte lo siguiente:
1. Intenta fluir con las circunstancias y ten confianza.
Darte cuenta de que puede aportarte muchas cosas positivas si te dejas llevar y te dejas sorprender.
• Por ejemplo: ¿Has pensado todo lo que puedes estar perdiéndote por miedo a lo que pueda ocurrir?
2. Descubre qué es lo que sí depende de ti y lo que no.
Darte cuenta de que hay cosas que no puedes controlar por más que quieras, te ayudará a moverte con mayor consciencia en los ámbitos en los que sí puedes elegir y decidir. Ten siempre presente que hay cosas que dependen de la incertidumbre vital y que por más que quieras no vas a poder controlar.
• Por ejemplo: Hacer lo que esté en tu mano en tu trabajo, en tu familia y en tu círculo de amistades para sentirte a gusto y lograr la vida que deseas, asumiendo y aceptando las cosas que no puedes cambiar porque no dependen de ti.
3. Acepta la vida cómo es.
Darte cuenta de que muchas cosas son como son, que la vida es imperfecta, que no hay nada escrito y que lejos de asustarte puede ser apasionante.
• Por ejemplo: Si en lugar de darte de cabezazos por intentar cambiar algo que no está en tus manos, asumes que eso es así y es lo que hay. Puedes barajar otras opciones para hacer frente a esa situación, partiendo desde ti y desde lo que está en tu mano, en lugar de batallar y gastar tus energías con algo que no se puede cambiar, puedes atreverte a mirar hacia otro lado y abrir otras posibilidades partiendo de ti. Y abrirte a la emoción positiva de que ¡La vida es una caja de sorpresas!
¿Crees que puede valer la pena dejarte sorprender?
NOTA: A veces no es tan fácil dejar de sentir la necesidad de controlar y puede atraer mucho sufrimiento. Si ves que por tu cuenta no eres capaz de superarlo y estar bien. Mi recomendación es que pidas ayuda profesional. ¿Concertamos una cita?




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