
Trastorno de ansiedad o ataque de pánico

Gonzalo Rodríguez Perusquía
Psicología de Emergencia Familiar


Depresión
La etiqueta diagnóstica de la depresión parece que fue creada para ser la causa de la mayoría de los problemas psiquiátricos y de comportamiento en vez de ser el efecto. Por ejemplo: eres ansioso porque estás depresivo, tienes un trastorno alimentario porque estás depresivo y así sucesivamente. Desde esta perspectiva se ha conseguido aumentar y prescribir el consumo de las pastillas antidepresivas, las pastillas de la “felicidad” y poco ha ayudado a encontrar metodologías de intervención verdaderamente eficaces para erradicar el trastorno.
Las investigaciones científicas no subvencionadas por la industria farmacéutica indican que la depresión es una reacción patológica cuando la mayoría de veces es debida a la presencia precedente de otros trastornos. En particular, trastornos obsesivos, fóbicos o por una cadena de eventos difíciles en la vida como duelos, crisis amorosas, de pareja, eventos traumáticos, etc. Solamente observamos que un porcentaje menor de pacientes con depresión mayor es debido a causas puramente biológicas.
¿Cómo se construye una depresión?
Recientemente las últimas investigaciones de distintos centros de investigación de varias universidades describen cómo se construye una depresión psicológica. Ha sido a través de individualizar las soluciones que intentan los pacientes y que ponían en práctica sin que realmente funcionaran y provocaban que el círculo vicioso del sufrimiento se mantuviera y empeorara. Las tres principales soluciones disfuncionales que crean la depresión son las siguientes:
La tendencia a renunciar en muchos aspectos de la vida.
Son personas que tienden a no combatir los problemas que les depara la vida y sin hacer un esfuerzo frente los obstáculos y dificultades. Y como uno bien sabe quién se rinde siempre será vencido. Balzac lo dejó bien claro: “La renuncia es un suicidio cotidiano”.
La tendencia de delegar a los demás la solución a sus problemas o dificultades en la vida.
Es común observar que los familiares de un paciente depresivo lo ayudan mucho y esto acaba provocando unos beneficios secundarios que propician que el trastorno se mantenga.
La tendencia de hacerse la víctima de lo que le ocurre o ha sucedido
Sentirse víctima, aunque haya muchas razones para tener ese rol, es muy peligroso porque empeora el cuadro depresivo ya que lleva a la persona a seguir renunciando y delegando, dos de las soluciones intentadas disfuncionales que mantienen y empeoran el cuadro.
¿Cuáles son los síntomas de la depresión?
Algunos de los síntomas que pueden indicar un cuadro depresivo son los siguientes:
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Estado de ánimo triste, sin motivación por hacer las cosas, pérdida de ilusión y de energía. La persona puede sentirse triste, vacía sin esperanzas pero también podría sentirse irritable.
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Disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades.
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Pérdida importante de peso sin hacer dietas o aumento de peso. Pérdida o aumento del apetito casi cada día. Nota: En niños hay que valorar el fracaso en lograr los aumentos de peso esperados.
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Insomnio o hipersomnia casi cada día.
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Agitación o enlentecimiento psicomotor casi cada día (observable por los demás, no meras sensaciones de inquietud o de estar enlentecido)
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Fatiga, sensación de cansancio de pérdida de energía casi cada día
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Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados (que pueden ser delirantes) casi cada día (no los simples autorreproches o culpabilidad por el hecho de estar enfermo)
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Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse. Dificultad en tomar decisiones.
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Pensamientos negativos constantes que podrían llegar a ser pensamientos de suicidio.
¿Cómo salir de una depresión?
La depresión puede ser totalmente superada. Esta es una afirmación importante si se tiene en cuenta que en el ámbito de la psiquiatría se suele considerar como una enfermedad crónica, un problema que se puede tener controlado pero no resuelto del todo.
A través de la metodología de investigación-intervención podemos decir que la depresión puede ser curada si llevamos al paciente a actuar de forma distinta a lo que está haciendo hasta al momento o ayudarlo a resolver los problemas preexistentes que ya padecía, es decir, que están en la base.
El psicólogo, a través de la terapia, inducirá a la persona a hacer algo diferente, o ese mismo diálogo estratégico entre paciente y psicoterapeuta le provocará una Experiencia Emocional Correctiva. Es decir, llevaremos a la persona a que sienta primero algo diferente respecto a su situación para que luego pueda pensar y construir su vida de otra forma.
Para terminar me gustaría indicar unas soluciones para los estados depresivos que pueden considerarse muy banales pero que tienen muy potentes efectos. Y recomiendo que la persona haga si se siente depresiva, y si no fuera capaz de ponerlas en práctica que no dude en pedir ayuda profesional:
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Comer de forma placentera y abundante.
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Muévete. Haz ejercicio de forma diaria. (Por ejemplo: correr, bicicleta, nadar, andar rápido, etc).
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Descansa. Duerme lo que necesitas pero duerme, no importa que sean pocas horas.
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Ama. A las personas, mascotas, entornos, etc, que rodean tu vida.
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Proponte objetivos pequeños y deseos en la vida y busca alcanzarlos.
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Concéntrate en dar lo mejor de ti mismo y tu mejor versión. Deja a un lado los pensamientos y las historias del pasado y no intentes controlar el futuro.
“La vida no es lo que nos ocurre sino lo que hacemos con aquello que nos ocurre”.
Huxley
¿Cómo ayudar a alguien con depresión?
Para responder a esta pregunta con eficacia primero es interesante analizar todo lo que se debe de evitar hacer con una persona depresiva, porque les conduciría a un empeoramiento o bien a que el problema se hiciera crónico.
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Ayudarles en exceso, tratarlos muy bien. Estas acciones crearían un beneficio secundario a la patología hecho que haría que la depresión se mantuviera en el tiempo para que el entorno siguiera dando esos beneficios al paciente.
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Hablar mucho del problema con ellos. Para poder ayudarles a cambiar su percepción de la realidad hacia una más funcional es importante delimitar mucho el tiempo destinado a hablar del problema. Se debe de tener presente que cuanto más se hable de la depresión, más ésta se extenderá.
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Mensajes del tipo “pobrecito es que con lo que le ha pasado es normal que esté así”, lo que provocan es que los pacientes se sientan más cómodos en seguir en la posición de enfermo.
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Preparar todo tipo de cosas para que sean felices y que dejen de sufrir. Si el paciente siente que no se le permite sentirse mal contradictoriamente más mal se sentirá. Uno no puede salir de un sufrimiento o de un dolor sino llega a tener el coraje de atravesarlo, es decir, pasar por el dolor para salir de él.
Para poder ayudar a una persona depresiva es importante que su entorno se vincule al proceso psicoterapéutico, así el psicólogo podrá dar las herramientas específicas e idiosincráticas para cada caso en particular. La mayoría de los casos de depresión con éxito son aquellos donde los familiares, las personas que viven con el paciente participan en la terapia.